domingo 21 de marzo de 2010

En espera de Antonia y Malbec


Puerto Madero es uno de los barrios más bonitos que hay en el Buenos Aires, las luces tenues que salen del barco-casino son muy apacibles, la gente muy bien vestida, el restaurante donde espero a Antonia es uno donde hay buffet, desde pastas y carnes, lo clásico, y frutas, postres y mucha parrilla, demasiada carne para mi gusto, yo, extraño y prefiero mi pescado, el cual, en Argentina es muy caro y no es tan bueno, prefiero la de mi terruño peruano.

El anillo que compre para Antonio se encuentra en su cajita y encima de la mesa, el mozo me trae una botella de Malbec, pero antes me la sirve para probarla, le doy mi aprobación pese que no soy un experto catador pero me encanta los vinos y, éste en especial es un seco muy delicioso, especial para las carnes.

Hoy le voy a decir que deseo casarme, que deseo que sea mi esposa, mi mujer para toda la vida, con la connotación de pertenencia machista que expelo por los poros de mi piel, pese que nuestra relación no es la más normal, con tanta tecnología, skypes, mesenyers, entre otros, llevamos gran parte del tiempo meilandonos conversando con cam, nos vemos, nos enviamos besos, me dice amor con un smile, y mantenemos viva la ilusión de las pocas veces que hemos podido encontrarnos. Ella aún no termina su especialización en cirugía por eso varias veces ha evadido el tema de vivir juntos, ella no quiere irse de Argentina y yo después de tiempo hice la idea de estar a su lado, de dejar todo por estar con ella, un cuarentón enamorado de una veinteañera como la clásica canción de José José, y deseo esperarla porque la vida es única, mientras Miguel suele divertirse de la gran puta yo, bobo por Antonia.
El viento de la noche peina mi corto cabello, y estoy con ánimo de ser alegre, le pido al mozo que me traiga una porción adicional de pan porque ya llevo treinta minutos de espera, siento miradas en mi espalda y una pareja encaramelada frente mío me tienta la envidia de emular aquel momento, me traen el pan y voy pidiendo un plato de pastas, el vino aún intacto, él la espera yo, ya no lo sé. La pasta se transforma en comida para desahuciados, conforme llegan los minutos sé por enésima vez que no vendrá. Mi celular suena, es ella, sigue timbrando y los nervios me sudan hasta la raíces de mis vellos, qué hago, qué pose tener, qué decir, sigue timbrando, mientras la pareja voltea y dicen con su mirada que conteste, de pronto existe un complot de todos los presentes, sigue timbrando, pero al final deja de sonar, no contesté me entró pánico, creí que era mentira, ella no era de esas mujeres, simplemente no venía y no daba señales de humo, al día siguiente como siempre me llamaba y me decía que tuvo una emergencia en el hospital, vuelve a sonar el celular, esta vez me armo de valor.

- Porqué no contestas.
- Buenas noches Antonia, te escucho.
- Discúlpame, por no estar presente. Pero me han enviado a Mendoza para atender una emergencia, no pude avisarte.
- Claro, entiendo.
- Y dime porqué querías que cenáramos en ese restaurante tan especial que dices tú, donde he visto en su web que por la apariencia debe ser muy caro.
- Pues quería hacer esta noche especial en nuestras vidas.
- Pero ya son especiales
- Sí, pero deseo que tenga una especial continuidad que ronde con la eternidad
- Me haces sonreír, tú siempre tan formal
- Sabes lo mucho que te amo, y que el amor que te profano es de pura y consciente felicidad

La noche terminó con el Malbec solo en el mesa, mientras me retiraba y colgaba mi chaqueta en mi espalda, veo como lentamente se esfuma ese olor tan madera del vino, se esfuma como el día, como mi noche, como la noche que ha hecho especial este momento, ella no volvió a estar, volvió a dejarme plantado, pero fue especial porque llamó, y fue consciente, como nunca lo fue, como tal vez lo vuelva a ser, como ese nunca que se vuelve incierto cada vez que nuestro inconsciente nos traiciona, cuando creemos saber todo, cuando necesitamos tener un espacio para meditar y ver que la vida es una.

viernes 12 de marzo de 2010

Antonia y Yo

Hoy cumplo cuarenta años y estoy viajando a Buenos Aires, en pleno vuelo recuerdo que el motivo de mi viaje no era por negocios, ni por placer, es por amor.

Las azafatas están en el momento de entregarnos nuestra cena, es de noche en lima y el vuelo realmente dura muy poco, solo unas tres horas. Me parece deliciosa la pasta que nos sirvieron, le pido también si me puede traer un vino tinto, prefiero llegar algo o si quiera un poco inconsciente a la salida del avión, para qué, no lo sé, no soy de beber licor en aviones pero ésta, sí que merece su cuota.

En el viaje veo la película por la cuál Sandra Bullock ganó el Oscar, me conmovió las escenas en que ella no suele llorar frente a gente, para hacerlo se arma de valor y huye raudamente del lugar y se refugia en su rincón donde recién ahí emerge toda sensibilidad, al ver esos momentos me veo en ella, casi puedo decir que soy ella, sin querer la admiro y la amo, o me amo, porqué para amar se necesita amarse uno mismo, tal vez me ame demasiado pero, dudo porque estoy en el avión listo para ver a Antonia.

Antonia aún está terminando su especialidad de Cirugía pediátrica, cómo se come eso, no lo sé, cómo se tiene una vida así, ni me lo pregunten, cómo diablos me enamoré de ella, menos aún tengo respuesta. Cómo ingresó a mi vida, ni la gente de Sin Banderas, puede decírmelo, ni Alejandro Sanz con sus chiclosas canciones tienen sentido, ni el amanecer hermoso de buenos aires lo explica.

Recuerdo que a mi regreso debo entregar unos informes de la investigación de mercado que voy a aprovechar en realizar en argentina, a veces no suelo entender muy bien las respuestas que resultan de ello, sólo mi interpretación y mis cinco años de estudio incluyendo mi especialidad en mercadeo, me llevan concluir comportamientos del consumidor que no lo entiendo, por ejemplo, yo, en estos momentos, por qué hago esto, será acaso que en mi país no existe la demanda suficiente de mujeres o de “amores” como para haberme lanzado a venir a un país extraño para mí, será que la oferta que hay en Argentina tiene particularidades que me hacen elegirla, será que la mujer a la cuál amo existe pero no en mi circunspección, porqué el comportamiento de éste tímido consumidor fue atacado por la vivaz y pertinente mirada de Antonia que no logro quitármela ni en mis sueños. Quiero dormir mientras dura el vuelo, no logro, esta vez pido a la azafata me traiga una taza de café Express, lo sirve y en ella veo el rostro de mi amada, me parece increíble, que recuerde, antes de salir fumé un poco de marihuana, tal vez Miguel me entregó uno sin adrenalina, seguro lo hizo, él me estima mucho y quiero imaginarme que prefirió que esté consciente para el momento de verla, él sabe que esto que hago es una bobería, no tengo remedio, pero igual lo hago porque me da la reverenda gana, dentro de mí pienso: “ Miguel no sabe nada!” y me pido otra taza de café para celebrar el inmsonio que tengo.

Ya en el hotel, decido por fin conseguirme un buen porro de marihuana, logro obtenerlo con la dicha del mesero que es un joven de 19 años muy metido en esas ligas, le pido que me recomiende el mejor vino, “Malbec”, dice. Me voy a la tienda mas cercana, consigo uno y me arranco a mi hotel, hoy es mi día. Miguel pueda que no esté de acuerdo en lo que voy hacer pero a la mierda, hoy me emborracho y me la pego. Por mí, por todos los hombres enamorados bobamente, por lo hombres que creemos en las promesas de ella, por los hombres que amamos sin discreción, por los hombres que aguardan ciegamente a esa musa extraña y disuasiva, por los hombres que tuvieron dulzura en sus manos, por los hombres que se perdieron en el ocaso, por los hombres héroes “webones” que creen que suicidarse es poder lograr apartar rastros del amor ingrato.

Antonia nunca llegó, pero que suerte tuve de que la dosis de licor y marihuana no haya resultado mortoria.

“ Soy un sobreviviente de la vida, de ésta vida que aparece en detalles, soy un sobreviviente y vivo con dignidad por las cosas que me hacen feliz y por las que no, también, soy un sobreviviente de los látigos de la oscuridad insana en mi mente derrotando mis esperanzas, soy un sobreviviente de las lejanas causas justas, soy un sobreviviente y vivo por el amor, por ese amor que nunca llega, porque tarda, porque muera, porque muero en el intento de seguirla, porque soy el sobreviviente con rango de general que me admiro, que me quiero y me amo, soy el sobreviviente de la eterna llamada que nunca llegó, que tal vez nunca llegará”

martes 9 de febrero de 2010

No tiene precio

" No hay mayor tesoro, ni mayor fortuna, ni todo el dinero del mundo, ni precio que valga...tu sonrisa y tus abrazos, hijo mío, no cambiaría por nada mi amor para tí"

lunes 23 de noviembre de 2009

Ser Libre o Libertad


No hay mas preciado deseo del ser humano que ser libre. La libertad es una obsesión constante en nuestras mentas. No hay dictadura que pueda vencer ese deseo, no hay trabajo que por más bien que nos paguen se diluya todo olor de libertad, no hay matrimonio en la cual las partes soliciten momentos libres, se podría enumerar distintas circunstancias pero no es el objetivo.


¿Qué es entonces la libertad?, sino más que un mero ejercicio de nuestro albedrío.

lunes 2 de noviembre de 2009

Mi vida y mi alegría



Mi vida, la paz que llenó mis días de emociones indescriptibles.
Mi alegría, la sonrisa que aparece al soñar

Mi vida, la luz que motiva mis ansias
Mi alegría, la que llega cuando llego


Mis días, de vida y alegría a su lado.